Hola a todos.
Como un apasionado por la innovación, sigo de cerca cómo la etiqueta "salud digital en el Perú" se presenta como la gran promesa para resolver el colapso de nuestros servicios públicos, aunque la brecha entre la teoría y la práctica en nuestras regiones sigue siendo enorme.
La paradoja de la gratuidad y el rol de la salud digital en el Perú
Recientemente, dos corrientes de opinión han puesto sobre la mesa debates que tocan directamente nuestra realidad operativa.
Por un lado, un análisis sobre la paradoja de la salud gratuita en América Latina, publicado por La Patria, nos recuerda que el acceso universal sin financiamiento ni gestión eficiente solo genera desabastecimiento y largas colas.
Por el otro, una columna en Infobae destaca cómo la tecnología digital está revolucionando áreas tradicionalmente postergadas como la odontología.
En mi experiencia en el sector, veo que intentamos construir el segundo piso de una casa que aún no tiene cimientos.
Hablamos de incorporar escáneres 3D o telemedicina avanzada en las IPRESS (Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, es decir, nuestros hospitales, centros y puestos), mientras que el SIS (Seguro Integral de Salud) lucha por reembolsar a tiempo los medicamentos más básicos.
La digitalización no debe ser un lujo cosmético para unos pocos consultorios privados en Lima; tiene que convertirse en la herramienta que optimice el gasto público y reduzca los tiempos de espera del ciudadano de a pie.
"La tecnología no salva vidas por sí sola; es el proceso optimizado y el profesional capacitado quienes lo hacen a través de ella."
Viabilidad en el terreno: ¿Cómo digitalizar sin dejar a nadie atrás?
Cuando analizamos la transformación digital desde las aulas de la Segunda Especialidad o la Maestría, siempre pongo el mismo ejemplo: un software de Historia Clínica Electrónica no sirve de nada si la posta médica de un distrito rural en Huancavelica sufre cortes de energía constantes o carece de internet banda ancha.
Para que las herramientas digitales funcionen en nuestro territorio, propongo centrarnos en estos frentes de acción inmediata:
- Garantizar conectividad básica y energía: Ningún proyecto de telemedicina es viable sin asegurar primero un plan de contingencia eléctrico y acceso a internet satelital en las zonas más alejadas del país.
- Capacitar en Docencia 4.0: Necesitamos entrenar a los futuros profesionales de la salud en competencias digitales desde la universidad, enseñándoles a usar la Inteligencia Artificial de forma ética y aplicada al diagnóstico preventivo.
- Implementar el RENHICE progresivamente: El Registro Nacional de Historias Clínicas Electrónicas (RENHICE) debe avanzar bajo estándares de interoperabilidad como HL7 (un protocolo internacional para el intercambio de datos de salud), permitiendo que el historial de un paciente sea visible tanto en un hospital del MINSA como de EsSalud.
- Firma Digital descentralizada: Agilizar los procesos administrativos mediante el uso obligatorio y simplificado de la firma digital para los médicos, reduciendo el uso del papel y los tiempos de referencia del paciente.
Si deseas profundizar sobre cómo se acredita un sistema clínico bajo estas normativas, te invito a revisar nuestra serie sobre Acreditación SIHCE (Sistema de Información de Historias Clínicas Electrónicas).
¿Cuenta tu centro de salud con el internet necesario para implementar estas tecnologías?
