Estimados colegas, profesionales de la salud y apasionados de la innovación digital: qué gusto saludarlos nuevamente en este espacio de reflexión.
En los últimos días, el panorama de la salud en nuestro país ha acaparado las portadas con anuncios sumamente ambiciosos. Por un lado, se reporta una importante inversión de 12 millones de dólares para equipar con tecnología de telemedicina a 678 establecimientos de salud, una noticia que inicialmente nos llena de optimismo y que fue detallada por Salud Digital.
Por el otro, el nuevo Gobierno central ha colocado sobre la mesa la promesa de implementar Inteligencia Artificial para digitalizar las historias clínicas en el sistema público.
A primera vista, parece que finalmente estamos dando el salto definitivo hacia la Salud 4.0. Sin embargo, como administrador de negocios y especialista en gestión de servicios de salud, mi deber no es aplaudir el entusiasmo tecnológico, sino analizar la viabilidad operativa de estas propuestas.
¿De qué sirve tener un software de última generación si los procesos más elementales de la cadena de suministro están rotos?
La paradoja de la tecnología sin procesos: El caso peruano
En mi experiencia dentro del sector, he visto con demasiada frecuencia cómo los proyectos de transformación digital fracasan porque se conciben como compras de equipos y no como cambios culturales y organizacionales.
La realidad nos golpea con dureza cuando contrastamos los anuncios de telemedicina e IA con los hallazgos recientes en nuestras principales instituciones prestadoras.
Mientras se habla de algoritmos predictivos, la nueva gestión de EsSalud reporta un panorama desolador: ambulancias inoperativas, equipos médicos abandonados y una aguda escasez de medicamentos básicos, según reveló un informe de Diario Correo.
En paralelo, el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) del Minsa enfrenta el escándalo de albergar más de 7 millones de jeringas y medicamentos vencidos, tal como alertó El Comercio.
Esta desconexión es lo que en administración llamamos "la paradoja de la modernización cosmética". Queremos construir el techo de una casa inteligente sin haber consolidado los cimientos de la estructura logística interna.
"Digitalizar el caos solo produce caos digitalizado. La verdadera transformación de la salud digital en el Perú empieza por ordenar los procesos de soporte y dignificar la labor del gestor sanitario en las regiones."
Historias clínicas con IA: ¿Fórmula mágica o distracción?
La propuesta del Ejecutivo de usar inteligencia artificial para agilizar la atención médica y organizar las historias clínicas del sistema público suena sumamente atractiva para la opinión pública.
No obstante, debemos hacernos una pregunta técnica: ¿con qué datos va a alimentarse esa IA?
Si la información de origen es incompleta, está fragmentada entre el Minsa, EsSalud y los Gobiernos Regionales, o se registra de manera errónea, el algoritmo arrojará diagnósticos y recomendaciones inútiles. La IA no es una varita mágica que soluciona la falta de interoperabilidad.
Antes de entrenar modelos de lenguaje o sistemas predictivos, necesitamos que la historia clínica electrónica sea una realidad estandarizada y obligatoria en todo el territorio nacional.
Reflexión Docente: Lecciones para el Perú del futuro
Como docente en formación y firme creyente de la Docencia 4.0, considero que este escenario nos deja una lección metodológica invaluable para las aulas universitarias. No podemos seguir formando profesionales de la salud o administradores sanitarios enfocados únicamente en la teoría asistencial o en la ofimática básica.
Debemos diseñar programas académicos donde el estudiante aprenda a correlacionar la gestión de riesgos (como el modelo COSO ERM) con la implementación de tecnologías de la información.
En mis clases, suelo utilizar una metáfora sencilla: comprar tecnología sin rediseñar procesos es como regalarle un automóvil de Fórmula 1 a alguien que no sabe manejar y que, además, transita por una carretera afirmada llena de baches. El auto terminará destrozado y el conductor frustrado.
Para que los 12 millones de dólares invertidos en telemedicina no se conviertan en computadoras empolvadas en centros de salud rurales, necesitamos capacitar intensamente al personal asistencial.
La adopción tecnológica pasa por vencer la resistencia al cambio, y esa es una competencia blanda que debe enseñarse desde la universidad.
Hacia dónde debemos mirar
Para construir una verdadera salud digital en el Perú, se propone tres líneas de acción urgentes desde la perspectiva de la gestión moderna:
- Saneamiento logístico integral: Ningún esfuerzo de telemedicina será sostenible si el paciente recibe una videoconsulta pero no puede recoger sus medicamentos porque estos vencieron en un almacén central. La transformación digital debe empezar por la cadena de suministro.
- Interoperabilidad real y obligatoria: Integrar los sistemas de información del Minsa y EsSalud bajo un único estándar nacional. La fragmentación es el peor enemigo de la eficiencia y el principal obstáculo para cualquier intento de aplicar IA en la gestión pública.
- Gobernanza y marcos regulatorios: Tal como se debate en foros internacionales como el APEC, el Perú necesita actualizar sus marcos éticos y de seguridad de la información para proteger los datos sensibles de los pacientes frente a las nuevas amenazas digitales.
El camino hacia la Salud 4.0 es largo y complejo.
No se trata de rechazar la innovación, sino de abrazarla con los pies bien puestos sobre la tierra, asumiendo que la tecnología es un medio, y que el fin supremo siempre será el bienestar del paciente y la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
¿Qué opinan ustedes?
¿Creen que la promesa de digitalizar la salud con inteligencia artificial es viable en nuestro contexto actual o deberíamos priorizar primero la reforma logística de Cenares y EsSalud?
Me encantaría leer sus comentarios y debatir al respecto.
