100 días para transformar el MINSA: ¿tecnología o gestión?


 

100 días para transformar el MINSA: ¿tecnología o gestión?

El ministro de Salud plantea reducir los tiempos de espera, digitalizar las citas, mejorar el acceso a medicamentos y utilizar datos e inteligencia artificial. Pero, ¿qué puede cambiar realmente en 100 días?

El problema no empieza con la tecnología

Después de escuchar la entrevista del ministro de Salud, me quedó una idea dando vueltas: el reto del sistema de salud peruano no es simplemente digitalizarlo. Es lograr que funcione mejor.

El ministro plantea que el sector arrastra décadas de rezago tecnológico y que durante los primeros 100 días deberían comenzar a verse cambios en citas, medicamentos y procesos operativos.

Como gestor de salud, me parece razonable plantearlo.

Pero también sé que una IPRESS no funciona como una empresa tecnológica.

En un establecimiento de salud podemos tener problemas de conectividad, equipos obsoletos, sistemas que no se comunican entre sí, personal que registra información de manera diferente y procesos administrativos que todavía dependen del papel.

Entonces aparece la primera pregunta:

¿Podemos transformar digitalmente el sistema de salud en 100 días?

Mi respuesta es: no completamente. Pero sí podemos demostrar cambios concretos.

Las citas son un buen punto de partida

El ministro señala que el tiempo promedio para conseguir una cita puede estar entre cuatro y cuatro meses y medio y que alrededor del 30 % de las personas no se presenta a su cita. También plantea una posible reducción de entre 30 % y 50 % en los tiempos.
Aquí veo una oportunidad inmediata.

No necesitamos empezar con inteligencia artificial.

Podemos comenzar con algo mucho más sencillo:

confirmar la cita, enviar recordatorios, permitir reprogramaciones y aprovechar las citas que quedan libres.

Parece básico. Y justamente por eso me preocupa que todavía sea una tarea pendiente en algunos servicios.

Si una persona no confirma su cita, el sistema debería poder actuar.

Recordar → confirmar → cancelar → reprogramar → ofrecer el espacio a otro paciente.

Eso es transformación digital aplicada a un problema real.

Pero reducir las colas no depende solamente de una aplicación

Aquí debemos tener cuidado.

Si tengo cuatro meses de espera porque existen pocas horas médicas disponibles, una aplicación no va a crear especialistas.

Si tengo un hospital con déficit de equipamiento, una plataforma tampoco solucionará el problema.

Y si el establecimiento tiene una conexión de Internet inestable, pretender que todo el proceso dependa de una solución digital puede incluso generar nuevas dificultades.

Por eso, cuando hablo de transformación digital en salud, no pienso primero en software.

Pienso en:

procesos + personas + infraestructura + datos + tecnología.

La tecnología debe resolver un problema operativo, no convertirse en el problema.

El verdadero cuello de botella: los datos

Hay una parte de la entrevista que considero especialmente relevante: cuando se cuestiona cómo construir nuevos sistemas si no existe suficiente información.

Yo haría una precisión.

En el sistema sanitario peruano sí se generan datos. El problema es que están distribuidos entre diferentes sistemas, establecimientos y procesos.

Tenemos información de citas, atenciones, referencias, farmacia, logística, recursos humanos, equipamiento y producción asistencial.

La pregunta no es solamente:

“¿Tenemos datos?”

La pregunta correcta es:

¿Podemos convertir esos datos en decisiones oportunas?

Porque puedo tener millones de registros y seguir sin saber:

  • dónde está creciendo la demanda;

  • qué especialidad tiene mayor lista de espera;

  • qué medicamento está próximo a agotarse;

  • qué equipo lleva semanas fuera de servicio;

  • cuántas citas se pierden por inasistencia.

Ahí está el verdadero desafío de la transformación digital.

¿Y la inteligencia artificial?

Aquí sería prudente.

Antes de hablar de IA para salud, yo preguntaría:

¿Tenemos conectividad?

¿Tenemos datos de calidad?

¿Los sistemas se comunican?

¿Los procesos están estandarizados?

¿Tenemos responsables de la información?

Porque si todavía necesitamos corregir registros, consolidar archivos y perseguir información entre establecimientos, poner una IA encima no solucionará el problema.

Primero:

Datos → integración → automatización → analítica → IA.

Después sí podemos utilizar inteligencia artificial para predecir inasistencias, anticipar demanda de citas, estimar consumo de medicamentos o priorizar mantenimiento de equipos.

La IA puede ayudarnos a tomar mejores decisiones.

Pero no puede sustituir una mala gestión de datos.

La propuesta que más me interesa: una torre de control

De toda la entrevista, probablemente esta sea la idea que más potencial tiene.

El ministro habla de una especie de torre de control para monitorear indicadores y conocer el estado operativo de determinados equipos.

Me parece una buena dirección.

Pero una torre de control no debería ser simplemente una pantalla llena de gráficos.

Debe permitir:

detectar → alertar → asignar responsable → hacer seguimiento → resolver → medir.

Si un equipo crítico deja de funcionar, por ejemplo, el sistema debería generar una alerta, identificar al responsable, registrar el incidente y medir cuánto tiempo tardó en solucionarse.

Eso sí cambia la gestión.

Los 100 días deberían demostrar resultados

Yo no mediría el éxito de esta propuesta por la cantidad de plataformas desarrolladas.

Lo mediría con preguntas mucho más sencillas:

¿Bajó el tiempo de espera para una cita?

¿Disminuyó el porcentaje de pacientes que no se presentan?

¿Aumentó la disponibilidad de medicamentos?

¿Sabemos qué equipos están operativos?

¿Disminuyó el tiempo de reparación?

¿Los establecimientos están generando información oportuna y confiable?

Ahí está la diferencia entre digitalizar un proceso y transformarlo.

El verdadero indicador tiene nombre: Juanita

Para mí, todo este debate puede resumirse en una paciente.

Juanita llega al centro de salud.

Consigue una cita.

Recibe una referencia.

Va al hospital.

Consigue atención especializada.

Recibe su receta.

Encuentra su medicamento.

Ahora imaginemos el mismo recorrido después de una transformación bien ejecutada:

 solicita su cita;

 recibe confirmación;

 llega a la hora indicada;

 su referencia continúa digitalmente;

 encuentra al especialista;

 sabe que el medicamento está disponible.

Eso es lo que debería sentir la transformación digital.

No una nueva plataforma.

No un nuevo aplicativo.

No una presentación llena de indicadores.

Un recorrido más sencillo para el paciente.

¿Qué sí puede cambiar en 100 días?

En mi opinión, sí es posible avanzar en:

1. Citas: confirmación, recordatorios, reprogramación y gestión del “no-show”.

2. Información: establecer líneas base e indicadores operativos.

3. Medicamentos: monitorear stock, quiebres y productos próximos a vencer.

4. Equipamiento: construir un inventario confiable y comenzar a monitorear activos críticos.

5. Gestión: implementar pilotos digitales en establecimientos seleccionados y medir resultados.

Lo que no considero realista es pretender que en 100 días se resuelvan los problemas estructurales del sistema sanitario peruano.

Eso requiere continuidad.

Y aquí está, para mí, la verdadera prueba de esta gestión:

Que los cambios sobrevivan a los 100 días.

Porque una transformación digital seria no debería depender de una persona, un ministro o una gestión.

Debe quedar instalada en los procesos, los datos, las personas y las instituciones.

La pregunta que deberíamos hacernos

No preguntaría solamente:

“¿El MINSA tendrá inteligencia artificial en 100 días?”

Preguntaría:

“¿Cuánto menos tendrá que esperar Juanita para recibir atención?”

Si la respuesta está en los datos, estaremos hablando de gestión.

Si solamente está en una presentación, seguiremos hablando de promesas.

La transformación digital en salud no consiste en poner tecnología encima de los problemas.

Consiste en utilizar tecnología, datos y gestión para que esos problemas dejen de repetirse.

Y si después de 100 días Juanita sigue haciendo exactamente las mismas colas, tendremos una respuesta.

Pero si espera menos, encuentra su medicamento y recibe una atención más continua, entonces podremos decir que los engranajes realmente comenzaron a moverse.


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