Hola a todos los amigos, profesionales de la salud y apasionados por la transformación digital.
Quienes estamos metidos en el día a día de la gestión sanitaria sabemos bien que la distancia en el Perú no solo se mide en kilómetros, sino en horas de viaje por carreteras difíciles, gastos de bolsillo que golpean a las familias y citas postergadas.
Por eso, ver noticias donde la tecnología realmente alivia la vida de la gente en nuestras regiones me genera un optimismo inmediato, pero también me invita a reflexionar sobre la sostenibilidad de estos proyectos.
De la teoría a la práctica: el impacto en Huanta y la región
Hace poco se difundió que el Centro de Atención Primaria II (CAP II Huanta, un establecimiento de EsSalud de baja complejidad en Ayacucho) logró evitar el traslado físico de más de 130 pacientes de zonas altoandinas hacia hospitales de mayor complejidad mediante el uso de telesalud.
Según la fuente oficial, desde julio este servicio conecta a médicos generales locales con especialistas de centros nacionales.
A nivel regional, no somos los únicos implementando estas estrategias. En Panamá, por ejemplo, se está estructurando un programa para vigilar a más de 2000 adultos mayores integrando la telemedicina en sus esquemas de supervisión.
Esto nos demuestra que el cuidado remoto dejó de ser una alternativa de emergencia para convertirse en un estándar de gestión en toda Latinoamérica.
Sin embargo, como gestores no podemos quedarnos solo en el aplauso del logro inicial. Para que la telemedicina (la prestación de servicios de salud a distancia por profesionales competentes) funcione de verdad y no sea solo un esfuerzo aislado de un par de médicos entusiastas, requiere un soporte estructurado.
Esto implica contar con un SIHCE (Sistema de Información de Historias Clínicas Electrónicas) debidamente acreditado por el Ministerio de Salud (MINSA) que permita el flujo ágil de los datos clínicos del paciente.
Si deseas profundizar sobre cómo se debe registrar este tipo de atenciones y cumplir con las normas de interoperabilidad de los sistemas de información, te invito a revisar nuestra guía sobre la Acreditación del SIHCE.
"La telemedicina en el Perú no consiste en instalar pantallas de alta definición en salas vacías; el verdadero reto es rediseñar el flujo de atención para que el paciente de una zona rural reciba la misma calidad de diagnóstico sin ver mermado el presupuesto de su hogar."
La realidad de la cancha: ¿Qué se necesita para sostener la telemedicina en el Perú?
Quienes hemos trabajado en el sector público o privado conocemos las brechas de infraestructura y conectividad de nuestro país.
En muchas IPRESS (Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud) de provincias, el fluido eléctrico es inestable y las conexiones de internet a menudo sufren caídas de ancho de banda.
Si el sistema se cae a mitad de una teleconsulta, la estrategia se desmorona y el paciente pierde la confianza.
Para asegurar que proyectos como el de Huanta se multipliquen y duren en el tiempo, debemos estructurar la gestión bajo tres pilares operativos realistas:
- Redundancia de conectividad y soporte de energía: Antes de adquirir cámaras o software costoso, las redes de salud deben asegurar conexiones a internet estables. El uso de tecnologías satelitales de órbita baja y la instalación de sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) son obligatorios en zonas rurales.
- Facilitadores tecnológicos locales: Un adulto mayor en Huanta o en cualquier comunidad rural puede tener dificultades para interactuar con una interfaz digital. El éxito radica en capacitar al personal de enfermería o técnicos de enfermería locales como "facilitadores" que acompañen al paciente durante la sesión de telemedicina.
- Interoperabilidad real en la ficha clínica: El acto médico de la teleconsulta debe quedar registrado inmediatamente en el historial clínico del paciente. Si el médico especialista prescribe un medicamento o indica un examen, esta información debe viajar digitalmente de regreso al establecimiento de origen mediante estándares de mensajería en salud.
La tecnología es solo la herramienta; la verdadera transformación está en los procesos y en el cambio cultural de nuestros equipos asistenciales.
Como gestor o profesional de la salud en tu región, te pregunto:
¿cuál consideras que es la principal barrera operativa que impide que la telemedicina se convierta en la norma y no en la excepción dentro de tu establecimiento?
